Al final anoche no podía dormir y escribí cómo Jara
y yo nos hicimos pareja. Esta mañana tenía sueño y Jara ha tenido que sacarme
de la cama a rastras. Hemos desayunado en el hotel y luego el dueño ha
contratado a un guía para que nos enseñara la medina. Para nuestra sorpresa el
guía es cojo. Me pregunto cómo hará para enseñárnoslo todo. Luego me ha
preguntado si soy de origen marroquí. A mi respuesta, ya clásica, de que soy
sevillano el guía me ha respondido que Sevilla es árabe. Comienza nuestra andadura
(y más dura la caminata para el cojo).
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