Lo peor de los aeropuertos es tener que pasar los
controles. He olvidado quitarme el cinturón y por culpa de la hebilla, la
dichosa máquina de metales ha sonado. Un señor del tamaño de Jabba the Hutt me
ha cacheado el cuerpo y olido las manos. No ha sido agradable. Aunque a juzgar
por las carcajadas de Jara, desde fuera debió ser un espectáculo bastante
divertido.
Sin embargo, cuando comenzamos a hacer cola para
subir al avión vemos un mensaje en la pantalla que cambia nuestros planes: hay
un retraso en el vuelo. Poco después Jara recibe un mensaje en el móvil diciendo que el avión
retrasará su salida dos horas y media. Jara aprovecha para echar la siesta.
Quizá yo escriba sobre nuestra pelea del
otro día.
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